lunes, 2 de junio de 2014

CAST 140602 (171) Argumentación falsa


Argumentación falsa

Hay gente que confunde “acabar con el paro” y “acabar con los parados”. Si de ellos dependiese, por ideas eugenésicas, “cargándose” a indeseables “liberarían” trabajo para las personas afines a sus ideas y merecedoras de tal bien escaso. Alguien podría afirmar que tales razonamientos son claramente totalitarios, pero, en la realidad, se suelen disfrazar de maquillaje “democrático”. Queda muy feo (por lo anacrónico) hablar de ejecuciones o de campos de exterminio, y resulta más “populista” afirmar que el único problema del paro es la emigración; o mejor, con la apelación a la primera persona exclusiva: “Los emigrantes nos roban el trabajo. Solución: Votadme. No dejaré entrar emigrantes y expulsaré a los que ya estén aquí. Recuperaremos los puestos de trabajo y viviremos en el mejor de los mundos posibles”.

El problema no sería tan grave si no hubiera muchas personas, ingenuas o no, que regalan su voto a esas propuestas tan “esperanzadoras”. Es una cuestión de tiempo: se justifican con los votos y, de un día para otro, prohíben que puedan votar en su contra. ¿Para qué hace falta la democracia: si ellos poseen la verdad?

¿Y nadie se acuerda de la Historia: de cómo los nazis lograron el poder democráticamente, de cómo se gestó la segunda Guerra Mundial y de cómo instauraron los campos de exterminio… para “acabar” con toda oposición y asegurar la pureza de la raza aria?


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