viernes, 20 de junio de 2014

CAST 140620 (185) Esperpento


Esperpento

Hace exactamente tres años (19 de junio de 2011) que Pedro Nueno, profesor en el IESE, embajador de la Marca España nombrado por el entonces príncipe de Asturias y flamante Creu de Sant Jordi, escribió esta columna en La Vanguardia, que reproduzco literalmente. Aún hoy siento vergüenza ajena y pienso que privatizar es como quemar un bosque: lo que ha costado años en crecer se quema en minutos y el beneficio es para unos pocos, sin pensar en el futuro. Con respecto al trabajo de los jóvenes, basta recordar que el IESE es una institución de educación superior que depende del Opus Dei, y ya pueden imaginar qué méritos fundamentales ha de poseer un joven que quiera ser profesor allí.

“Una cosa que se podría hacer en este país es privatizar todo lo que todavía es propiedad pública, pero de verdad y en un mes: aeropuertos, loterías, cárceles, hospitales, edificios… en plan subasta internacional, el que más pague que se lo quede. El aeropuerto de Londres es de Ferrovial y el de Barcelona, peor gestionado, del Estado español. Con el dinero que saque el Estado que pague deudas. Deberíamos liberalizar el mercado de trabajo: abaratar el despido drásticamente. Pero poniendo alguna desgravación (de impuestos o seguridad social) a la creación de empleo. Evitar el despilfarro sanitario con un nivel de copago y una incentivación del seguro privado. Poner a los jóvenes a trabajar obligatoriamente hasta dos años gratis si tienen carrera y más si no la tienen. Si a quien los emplea le encantan y los quiere retener tendrá que empezar a pagarles mucho antes. Y si no valen para nada, a alguna institución que los rehabilite con dureza. Al que se le pille haciendo pintadas, a limpiar pintadas. En Boston y en Shanghai no hay pintadas. Los indignabotellonados, a currar. Incentivar todo lo que es renovación y creatividad: creación de nuevas empresas, innovación. Son actividades con riesgo y merecen un incentivo fiscal o de coinversión: si creas una empresa nueva y levantas 100.000 euros de capital, yo Estado te presto 25.000 sin intereses.

Evitar los atascos que crean los funcionarios. Hoy perdemos miles de turistas por problemas de visados y hay en el mundo empresarios, estudiantes, periodistas, académicos que tienen influencia y están siendo maltratados por nuestros funcionarios (a los que pagamos bien) en embajadas y consulados españoles por el mundo. Atrasar pagos en la sanidad requiere muchos más funcionarios que pagar al día. Pidiendo otro papel y luego otro y venga a pedirlo físicamente para que se vea la cola, se crean puestos de trabajo innecesarios. Tendríamos que vender el país, pero de verdad, todos. He de reconocer que el president Mas se volcó recientemente para convencer a unos fabricantes de coches de China de que cuando vengan a conquistar Europa lo hagan desde aquí. Y nuestro próximo alcalde, Xavier Trias, supo que teníamos en el IESE a 60 empresarios chinos y se presentó allí, se metió en el aula y les hizo una venta que tendrá resultados positivos. Pero esto hemos de hacerlo con todas nuestras fuerzas porque la prensa internacional no nos ayuda y porque no engañamos a nadie vendiendo nuestro país que es excelente.

Nos enfrentaríamos a la protesta masiva de todos a los que se les acabaría vivir del cuento, incluyendo más de un sindicalista. Pero es la única forma de pasar de un país que desaparece del mundo relevante al mejor país de Europa. Habría que aguantar gritos unos días y meter en la cárcel a alguno que se pasase. Pero si no cambiamos rápido el rumbo, vamos muy mal. Todo esto está comprimido en una columna y habría que detallarlo más. Pero hay que hacer estas cosas.»


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